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Simone de Beauvoir

Escritora francesa y feminista

 

 

 

Simone Lucie Ernestine Marie Bertrand de Beauvoir nació en París (Francia) el 9 de enero de 1908, en el seno de una familia burguesa con aspiraciones aristocráticas. Fue la primera hija del abogado Georges de Beauvoir y de su esposa, FranÇoise de Brasseur. La familia se completó con el nacimiento de Hélène. Con ideas extremadamente conservadoras, el padre se oponía al sufragio universal y a la República. La madre defendía valores tradicionales como el puritanismo, el rechazo del materialismo y la creencia de que la fe católica era el más firme puntal de la existencia.

 

De Montparnasse a un barrio más humilde

 

Por los desafortunados negocios en que se embarcó el padre, en 1919, los Beauvoir se encontraron en la ruina y tuvieron que abandonar su cómodo domicilio en Montparnasse para instalarse en un piso oscuro, sin agua y sin ascensor de un barrio más humilde, en el que tuvieron que prescindir del servicio doméstico. El padre de Simone encontró trabajo como vendedor de publicidad de un periódico, pero su nueva -y baja- condición económica le dejó una huella de amargura, que acabó convirtiéndole en alcohólico y asiduo de los servicios de las prostitutas. Quizás para abstraerse de las cada vez más frecuentes broncas entre sus padres, Simone se convirtió en una lectora voraz y se inició en la escritura de la mano de su primo Jacques.

 

Conoció a Jean-Paul Sartre en la Sorbona

 

Hizo el bachillerato de Letras en la Institución Sainte Marie de Neuilly, donde las profesoras estaban más interesadas en enseñar a las alumnas cómo cazar un buen marido que a pensar por sí mismas. Pero Simone tenía una inteligencia tan privilegiada que le permitió superar aquellos limitados horizontes. En 1927, con solo 19 años, se licenció en Filosofía por la Sorbona, donde conoció a Jean-Paul Sartre, el hombre al que estaría unida toda su vida, aunque de una manera no convencional. "Sartre correspondía exactamente al compañero con el que yo había soñado desde los 15 años. Era el doble en quien encontraba, incandescentes, todas mis manías. Simplemente podía compartirlo todo con él", escribió en uno de sus libros autobiográficos. Éste, tras conocerla, comentó de ella: "Simpática, bonita, pero mal vestida". Era una "boutade", porque inmediatamente se rindió ante la fuerza avasalladora de la inteligencia y la capacidad de razonamiento de Beauvoir. Para entonces, Simone ya se había independizado de su familia. Se incorporó al círculo de Sartre, un intelectual extraordinario, pero sin renunciar a su independencia y a su libertad personal. "Solo enfrentándose a su soledad y a su independencia las mujeres pueden aprender a considerar el mundo como propio", escribió.

 

Entre 1941 y 1943, esta mujer a la que Sartre apodó "castor" dio clases en la Sorbona. Su carrera docente se vio truncada cuando se produjo la ocupación nazi de París. "Lamento que haya sido necesaria la guerra para hacerme comprender que vivía en el mundo y no fuera de él", escribió años después sobre el periodo de la ocupación alemana, años en que ella pese a considerarse una mujer "totalmente de izquierdas", no manifestó total indiferencia ante la barbarie de Hitler. Tampoco le importó la Guerra Civil española.

 

Ajena a la Resistencia francesa -aunque en algunas biografías se dice lo contrario- Beauvoir escribió en 1943 su primera novela, que con el título de "La invitada", abordaba la ideología existencialista de la libertad y la responsabilidad individual, dos temas que volverían a aflorar en obras como "La sangre de los otros" (1944) y "Los mandarines" (1954), que ganó el prestigioso Premio Goncourt.

 

 

 

 

"El segundo sexo", referente del feminismo

En 1945, acabada la guerra, Simone empezó a colaborar con Sartre en la revista "Les Temps Modernes", de la que el filósofo era fundador y director. Dos años después, Simone escribió el ensayo "Por una moral de la ambigüedad", en el que aseguraba que "el hombre es libre, pero su libertad solo es real y concreta en la medida en que está comprometida, es decir, solo si tiende hacia un objetivo y trata de realizar algún cambio en el mundo". Fue en la revista "Les Temps Modernes" donde esta mujer excepcional publicó los primeros capítulos de "El segundo sexo", que saldría a la venta como ensayo en 1949, convirtiéndose en piedra angular del movimiento feminista. El libro, dividido en cuatro partes, es una brillante reflexión todavía hoy vigente sobre las influencias históricas y psicológicas que determinan la condición femenina. De esta obra, que empieza con un "no se nace mujer, llega una a serlo", se vendieron 22.000 ejemplares en una semana y Simone de Beauvoir alcanzó una gran popularidad, al tiempo que se convirtió en destinataria de feroces críticas que la tildaban de neurótica, frígida, frustrada y amargada. En cualquier caso, la obra marcó un antes y un después en la historia del feminismo. Muchas de esas páginas las escribió en el Flore o el Deux Magots, sus cafés favoritos, y de los pocos lugares caldeados en París en la dura posguerra.

 

En 1947, Simone viajó a EEUU para dar unas conferencias y, en Chicago, conoció al escritor Nelson Algren, con el que inició una relación amorosa que duraría hasta 1964, pero que no motivó su ruptura con Sartre. Durante toda su vida, estos dos amantes que nunca vivieron juntos y se trataron siempre de usted, mantuvieron "amores contingentes" mientras consideraban que el suyo era un "amor necesario". En muchas ocasiones, Beauvoir había declarado que su idea de la vida le impedía soportar el mundo si no tenía a personas a las que admirar: Sartre lo era y, en ese sentido, le profesó una lealtad profunda que duró toda su vida. Tras la ruptura con Algren, Simone conoció al comunista Claude Lanzmann, 17 años menos que ella. Tampoco esta relación afectó a su unión con Sartre, con el que formaba pareja como embajadores intelectuales de la izquierda por todo el mundo, apoyando los regímenes comunistas frente al imperialismo norteamericano.

 

A los 48 años, Simone empezó a escribir su autobiografía, "Memorias de una joven formal", que tendría su continuidad con otras tres entregas: "La fuerza de la edad" (1960), "La fuerza de las cosas" (1963) y "Final de cuentas" (1972), libros que la convirtieron en referente para millones de mujeres, que veían en ella a alguien que había sabido mantener el compromiso con sus propias ideas. Sin embargo, alguno de los estudiosos de la escritora apunta ahora que no siempre mantuvo esa supuesta coherencia.

 

Cuidó de Sartre hasta la muerte del filósofo

En 1970, Simone de Beauvoir publicó "La vejez", un ensayo sobre cómo los ancianos se habían convertido en una nueva clase de marginados. Tras aquel libro, la escritora se dedicó a cuidar de Sartre, para entonces ya muy enfermo, hasta que el filósofo falleció el 15 de abril de 1980. Un año después, publicó "La ceremonia del adiós", homenaje a su compañero muerto, pero también una descripción pormenorizada de su decadencia física por culpa del abuso del alcohol y las drogas.

 

El 14 de abril de 1986, ocho horas antes de que se cumpliera el sexto anivesario del fallecimiento de Sartre, moría Simone de Beauvoir. La escritora recibió sepultura en la misma tumba del cementerio de Montparnasse donde descansaba el filósofo. Como en el caso de éste, Beauvoir es actualmente una figura mundial, más respetada en EEUU que en la propia Francia. En el aniversario del centenario de su nacimiento

aparecieron diversos libros sobre ella, uno de ellos escrito por Sylvie Le Bon de Beauvoir, a la que la escritora convirtió en su hija adoptiva en el último tramo de su vida.

 

 

 
 

 

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